La curiosa historia del zapato de tacón y su evolución

Elegantes y seductores, tienen el poder de otorgar a las piernas femeninas un atractivo único y son el objeto de deseo de muchas mujeres,

La historia del zapato de tacón ha pasado por todo tipo de modas, desde Mary Janes a plataformas, peep toes o el seductor stiletto, pero sea cual sea la forma que adquieran continúan siendo el aliado perfecto de la mujer para potenciar, instantáneamente y siempre que lo desee, su feminidad y atractivo. 

Los zapatos de tacón, un gran elemento para el Burlesque, aunque no son necesarios. Incluso hay artistas que han hecho sus coreografías descalzas.

El zapato de tacón aporta una gran sensualidad, estilizan la pierna y suben el culete. Con respecto al tacón los hay de varios tipos y alturas. Cuanto más alto y de aguja más bonita la pierna. Eso si, sino estás acostumbrada a ellos hay que empezar bailando con uno más bajito, yo lo utilizo de 5 cm. Al caminar te puedes desequilibrar y es tan dificil si no estás acostumbrada a andar despacio…y de manera sensual. Aunque hay truco para ello, apretar suelo pélvico e ir estupendas de pecho, esto nos lo enseñan en clases (y os aseguro que tampoco es fácil). Todo es práctica. Porque no es sólo andar, sino andar moviendo las caderas de manera sensual.

El zapato de tacón que conocemos hoy en día tiene su origen en el siglo XV, pero algunos historiadores los sitúan en el Antiguo Egipto. Un poco más cerca, en la Grecia antigua, los actores de teatro utilizaban una especie de tacones, conocidos como kothorni. Estos tacones tenían una suela de corcho de madera y medían entre 8 y 10 centímetros. A pesar de ello, todavía no era una prenda de vestir habitual.

El zapato de tacón que conocemos hoy en día tiene su origen en el siglo XV, pero algunos historiadores los sitúan en el Antiguo Egipto. Un poco más cerca, en la Gracia antigua, los actores de teatro utilizaban una especia de tacones, conocidos como kothorni. Estos tacones tenían una suela de corcho de madera y medían entre 8 y 10 centímetros. A pesar de ello, todavía no era una prenda de vestir habitual.

La altura del tacón tenía como objetivo diferencia el estatus social de los personajes. Cuanto más alto era el tacón, más poder poseía, estaba por encima del resto. Durante la Edad Media, el tacón volvió a ponerse de moda, como forma para pisar las calzadas de las zonas adineradas. Los tacones eran más parecidos a unas sandalias acolchadas que elevaban el pie para no dañarlo, llamándose estampados.

Un símbolo de estatus

Por aquel entonces, tanto hombres como mujeres utilizaban zapatos con tacón. Los hombres los empleaban para los estribos de los caballos, siendo una práctica que se ha mantenido hasta la equitación deportiva actual. A la vez, en Venecia comenzó a popularizarse hasta el siglo XVII lo que se conocían como chapines. Los chapines sí eran un símbolo de estatus entre las mujeres, teniendo mayor prestigio el más alto. Algunos llegaron a medir hasta 50 centímetros.

Algunas celebridades, como Catalina de Médice, lo empleaban para realzar su figura, concepto que se ha ido arrastrando en los años siguientes. Pero el caso más conocido de este periodo es el de Luis XIV, quien posaba en sus retratos con los zapatos de tacón que le había obsequiado el zapatero Nicolás Lestage.

El gran cambio que dejó los zapatos de tacón como una vestimenta única de mujeres se produjo a comienzos del siglo XVIII. La moda fue variando, haciendo los zapatos de las mujeres más redondeados y delicados. Mientras, los de los hombres comenzaban a tornar a una bota más cuadrada y con poca elevación.

Poco a poco, la vestimenta del hombre fue tornando a una indumentaria más sobria y oscura. Los zapatos de tacón eran contemplados como un signo de feminidad. Las mujeres dejaron de utilizar el zapato de tacón durante el periodo de la Ilustración, por su poca utilidad práctica. A pesar de ello, hoy en día no hay mujer que tenga en el armario un buen par de ellos.