¿Qué necesitas para hacer burlesque?
Lo más importante no cabe en ninguna maleta: las ganas de divertirte, de desearte y de sentirte completamente poderosa. Todo lo demás viene solo. Pero claro, hay ciertos complementos de burlesque que forman parte del ADN de este arte. Piezas que tienen historia, que tienen actitud, y que cuando te las pones… algo cambia por dentro.
El burlesque es, entre otras cosas, un ritual de transformación. Y ese ritual empieza mucho antes de salir al escenario: empieza en el camerino, cuando abres el maletín, colocas cada pieza sobre la mesa y te miras al espejo sabiendo que lo que está a punto de ocurrir es magia pura.
Los complementos de burlesque son mucho más que accesorios. Son el alma de cada número, el ritual de transformación que ocurre en el camerino antes de que las luces te encuentren. Lo más importante para hacer burlesque no cabe en ninguna maleta: las ganas de divertirte, de desearte y de sentirte completamente poderosa. Pero hay ciertos complementos de burlesque que forman parte del ADN de este arte y que, cuando te los pones, cambian algo por dentro.
Los complementos de burlesque más clásicos
A lo largo de la historia del burlesque, algunos elementos se han convertido en iconos indiscutibles del género. Piezas que tienen historia, que tienen actitud, y que toda bailarina acaba haciendo suyas de una manera completamente personal.
Los zapatos
Entre todos los complementos de burlesque, los zapatos son los primeros que debes elegir bien. El tacón es el mejor aliado de una bailarina: alarga la pierna, cambia la postura y te obliga a caminar con más intención y presencia. Desde los stilettos de plataforma hasta las Mary Jane de inspiración vintage, el zapato correcto transforma completamente un número.
Para empezar, busca un tacón de entre 8 y 10 centímetros con plataforma delantera. Te dará estabilidad sin renunciar a la altura. Con el tiempo irás encontrando tu estilo propio.
Las boas de plumas
Suaves, dramáticas e imposibles de ignorar. Una boa bien manejada puede ser la protagonista absoluta del escenario. Las boas de plumas de avestruz son las más elegantes y las más utilizadas en el burlesque clásico. Las de marabú, más esponjosas, dan un toque más juguetón y glamuroso.
Un consejo: practica con la boa en casa antes de llevarla al escenario. Las plumas tienen vida propia y hay que aprender a convivir con ellas.
Los abanicos de plumas
El fan dance es uno de los actos más icónicos del burlesque clásico, popularizado por Sally Rand en los años 30. Los abanicos de plumas de avestruz requieren técnica y práctica, pero cuando se dominan son pura magia. El secreto está en la sincronía: los abanicos deben moverse como si fueran una extensión de tus propios brazos.
Para empezar, los de tamaño mediano son más manejables. Con el tiempo, los grandes ofrecen una teatralidad incomparable.
Los guantes largos
Largos, de satén, de encaje, de terciopelo o de red. Quitarse un guante dedo a dedo puede ser la escena más seductora de toda una actuación. Son el complemento por excelencia del glamour burlesque, directamente heredados de las grandes vedettes de los años 40 y 50.
La técnica del destea del guante —quitárselo lentamente, con ritmo y pausa— es uno de los primeros gestos que se aprende. Puedes profundizar en ella en mi artículo sobre cómo quitar un par de guantes con elegancia.
Las pezoneras: el complemento de burlesque más icónico
No hay burlesque sin pezoneras. Son el símbolo más reconocible del género, el remate final de un número y el guiño cómplice al público que lleva décadas formando parte de este arte. Las hay de todos los estilos: con flecos dorados que se mueven al ritmo de la música, con brillantes que capturan la luz del escenario, con plumas, con perlas, artesanales y únicas.
Elegirlas es todo un arte en sí mismo. Muchas performers acaban fabricando las suyas propias. Si quieres inspirarte, en plataformas como Etsy encontrarás opciones artesanales preciosas para empezar.
Otros complementos de burlesque que marcan la diferencia
El universo de los complementos de burlesque no termina en los clásicos. Los corsés estructuran la silueta y conectan con la estética más tradicional del género. Las medias de costura, con esa línea vertical en la parte trasera de la pierna, son un guiño directo a la era dorada del burlesque americano. Los tocados de plumas, los sombreros de copa, las pelucas de colores, la pedrería cosida a mano en el vestuario… cada detalle cuenta una historia.
Si quieres saber más sobre cómo construir tu vestuario completo, no te pierdas mi guía sobre moda y vestuario de burlesque.
¿Por dónde empezar con tus complementos de burlesque?
Si estás comenzando, no necesitas tenerlo todo desde el primer día. Empieza por un buen par de zapatos con tacón, un guante largo y unas pezoneras sencillas. Con eso ya tienes lo suficiente para tu primer número.
El resto irá llegando con el tiempo, con cada actuación, con cada pieza que encuentres en un mercadillo vintage o que te regale una compañera de clase. Porque eso es también el burlesque: una acumulación de historias, de prendas con vida propia y de complementos que, poco a poco, van construyendo tu personaje.
En el burlesque los detalles no son un extra. Son el espectáculo.
