Rosie la Remachadora estilo pin-up inspirada en el cartel We Can Do It.

Rosie la Remachadora: la verdadera historia del cartel “We Can Do It!”

Hay imágenes que hemos visto tantas veces que parece que siempre hubieran estado ahí.

Una mujer nos mira directamente. Lleva una camisa azul de trabajo, un pañuelo rojo de lunares blancos y la manga remangada. Flexiona el brazo con gesto decidido mientras, sobre su cabeza, aparecen tres palabras que terminarían dando la vuelta al mundo:

Rosie la Remachadora estilo pin-up inspirada en el cartel We Can Do It.

We Can Do It!

Hoy conocemos esa imagen como Rosie la Remachadora —Rosie the Riveter—. Es uno de los grandes símbolos de las mujeres trabajadoras durante la Segunda Guerra Mundial y, con el paso de las décadas, se convirtió también en un icono del feminismo, la cultura popular e incluso de la estética pin-up.

Pero la historia del cartel es bastante más sorprendente de lo que parece.

Porque We Can Do It! no nació como un símbolo feminista, durante la guerra tuvo una difusión mucho menor de la que solemos imaginar y la mujer que aparece en él ni siquiera fue presentada originalmente como Rosie.

Este es el cartel original de “We Can Do It!”

La imagen histórica que acompaña este artículo es el cartel original de We Can Do It!, no una de las innumerables reinterpretaciones que aparecerían posteriormente.

Fue creado por el ilustrador estadounidense J. Howard Miller para Westinghouse Electric durante la Segunda Guerra Mundial. El Smithsonian conserva uno de estos carteles, fechado aproximadamente en 1942, y actualmente lo cataloga como una representación de Rosie the Riveter. Además, la reproducción digital del Smithsonian está identificada como de dominio público. Smithsonian Institution

Ver el cartel original en el Smithsonian

Sin embargo, aquí aparece la primera curiosidad de nuestra historia.

Aunque hoy esa mujer es mundialmente reconocida como Rosie la Remachadora, el personaje del cartel no fue presentado originalmente como Rosie. El propio National Museum of American History explica que esa identificación es posterior. Museo Nacional de Historia Americana

Es decir: hoy podemos hablar perfectamente del famoso cartel de Rosie la Remachadora, pero su historia comenzó de otra manera.

¿Quién era realmente Rosie la Remachadora?

Rosie no fue, en realidad, una única mujer.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la marcha de millones de hombres al frente provocó una enorme necesidad de mano de obra. Muchas mujeres entraron entonces en fábricas e industrias relacionadas con la producción bélica y desempeñaron trabajos que tradicionalmente habían estado reservados a los hombres.

Trabajaron como soldadoras, mecánicas, operarias y, por supuesto, remachadoras. El Smithsonian recuerda que las llamadas “Rosies” participaron en la fabricación de cientos de miles de aviones y decenas de miles de tanques y jeeps. Museo Nacional de Historia Americana

Rosie the Riveter se convirtió en la representación colectiva de aquellas mujeres.

El nombre ya se había popularizado con la canción Rosie the Riveter, escrita por Redd Evans y John Jacob Loeb en 1942. Un año después, Norman Rockwell creó otra famosa Rosie para la portada de The Saturday Evening Post: una mujer musculosa vestida con ropa de trabajo y con una remachadora sobre las piernas. Museo Nacional de Historia Americana

Mientras tanto, J. Howard Miller había creado a nuestra mujer del pañuelo rojo.

Las dos historias terminarían uniéndose mucho después.

El cartel que casi nadie vio durante la guerra

Aquí encontramos una de las partes más curiosas de toda la historia.

Cuando pensamos en We Can Do It!, resulta fácil imaginar el cartel colocado por todas las ciudades estadounidenses animando a las mujeres a entrar en las fábricas.

Pero no fue así.

El cartel formaba parte de una campaña interna de Westinghouse y estuvo expuesto en sus fábricas durante solamente dos semanas, en febrero de 1943. Era un cartel motivacional destinado a fomentar la productividad de los trabajadores. Museo Nacional de Historia Americana

No fue el gigantesco fenómeno propagandístico que hoy podríamos imaginar.

Después prácticamente desapareció.

De hecho, el Smithsonian señala que la mayoría de los estadounidenses de aquella época probablemente ni siquiera llegaron a verlo. Museo Nacional de Historia Americana

La que hoy es una de las imágenes más reconocibles del siglo XX pasó décadas esperando su segunda vida.

Una mujer trabajadora que podía seguir siendo femenina

Hay un detalle especialmente interesante si observamos el cartel desde el universo pin-up.

Rosie está trabajando, pero Miller no elimina los códigos de feminidad de la época. Tiene las cejas perfectamente definidas, pestañas marcadas, labios pintados, uñas cuidadas y el cabello recogido bajo ese inconfundible pañuelo rojo de lunares.

No era algo casual dentro de la propaganda de aquellos años.

Los National Archives explican que las campañas destinadas a las mujeres presentaban deliberadamente a las trabajadoras como atractivas, seguras y decididas, transmitiendo la idea de que entrar en una fábrica o desempeñar trabajos industriales no significaba sacrificar su feminidad. National Archives

Y quizá por eso, vista con nuestros ojos actuales, Rosie tiene algo que nos resulta tremendamente familiar.

Y no, Rosie no era Bettie Page

Si te gusta el universo pin-up, seguramente hayas pensado en ella. Bettie Page. El cabello oscuro, los labios marcados, las cejas perfectamente dibujadas y, sobre todo, esa combinación entre feminidad y una actitud capaz de apoderarse completamente de una imagen hacen que resulte fácil establecer una conexión visual.

Pero Bettie Page nunca fue la modelo de We Can Do It!.

Las fechas, además, nos ayudan a separar ambas historias. El cartel fue creado a comienzos de los años cuarenta, mientras que Bettie alcanzaría la fama como modelo y pin-up fundamentalmente durante la década de 1950.

Eso no impidió que ambas mujeres acabaran encontrándose décadas después dentro del mismo imaginario retro. Y si la historia de Rosie te está gustando, merece la pena conocer también la de Bettie Page, una mujer cuya imagen terminó trascendiendo igualmente la época en la que fue creada.

¿Quién fue la mujer que inspiró el famoso cartel?

Durante muchos años se afirmó que la mujer que había inspirado a Miller era Geraldine Hoff Doyle.

La historia llegó a repetirse tantas veces que prácticamente se convirtió en una verdad aceptada.

Pero apareció otro nombre: Naomi Parker Fraley.

Naomi había sido fotografiada en 1942 trabajando frente a una máquina en la Naval Air Station de Alameda, California. En aquella fotografía aparecía con el cabello protegido por un pañuelo.

Las investigaciones posteriores permitieron determinar que la joven de aquella fotografía era Naomi Parker y no Geraldine Hoff Doyle, como se había afirmado durante años.

Sin embargo, todavía queda una incógnita importante: *no existe una prueba definitiva que demuestre que J. Howard Miller utilizara aquella fotografía concreta como modelo para realizar We Can Do It!.*

Así que el rostro de Rosie conserva todavía un pequeño misterio.

De Rosie la Remachadora a icono feminista

El gran cambio llegó décadas después de terminar la guerra.

We Can Do It! reapareció y comenzó una segunda vida completamente distinta.

Los National Archives explican que el cartel, utilizado originalmente de manera interna por Westinghouse, resurgió décadas después de la guerra y entonces comenzó a asociarse con el nombre de Rosie the Riveter. National Archives

Ya no importaba demasiado Westinghouse.

Importaba ella.

Su brazo.

Su mirada.

Y aquellas tres palabras.

We Can Do It!

La imagen empezó a representar algo mucho más amplio: capacidad, independencia, igualdad y fuerza femenina.

Y existe una cierta ironía en todo ello.

Durante la guerra, las mujeres habían sido necesarias para ocupar puestos industriales. Pero cuando terminó el conflicto, muchas industrias hicieron que abandonaran esos trabajos cualificados para dejar espacio a los hombres que regresaban del frente. El Smithsonian recoge precisamente esa contradicción al explicar la historia del cartel. Smithsonian Institution

Las mujeres habían demostrado que podían hacerlo.

Décadas después, recuperaron aquella imagen y le dieron un significado que probablemente nadie en Westinghouse había imaginado.

De Rosie la Remachadora a icono pin-up

Pero la transformación de Rosie no terminó ahí.

Aunque We Can Do It! no nació como una ilustración pin-up, resulta difícil observar hoy a Rosie sin encontrar ciertos elementos que forman parte de ese mismo imaginario estético.

El pañuelo rojo de lunares, los labios pintados, las cejas marcadas y esa combinación tan particular entre feminidad y carácter parecen anticipar algunos de los códigos visuales que asociamos a las pin-ups de los años cuarenta y cincuenta.

De hecho, la propaganda de guerra estadounidense utilizó conscientemente una imagen femenina atractiva y cuidada para representar a las trabajadoras. Los National Archives explican que uniformes, herramientas y elementos propios del trabajo industrial se incorporaron a una nueva representación del ideal femenino. National Archives

Pero fue sobre todo décadas después cuando Rosie comenzó una segunda transformación.

Tras el redescubrimiento del cartel, su imagen empezó a reproducirse y reinterpretarse hasta escapar completamente de las paredes de las fábricas de Westinghouse. National Archives

Rosie se convirtió en ilustración, fotografía, tatuaje, moda y cultura popular.

Y también en pin-up.

Numerosos artistas y fotógrafos han recreado desde entonces la famosa postura del brazo flexionado utilizando mujeres de estética pin-up y rockabilly. El pañuelo de lunares se ha convertido prácticamente en una señal visual: basta una camisa azul, un pañuelo rojo y un brazo levantado para que nuestra cabeza reconozca inmediatamente a Rosie.

Y quizá por eso resulta tan fácil relacionarla con Bettie Page, aunque Bettie nunca fuera la modelo del cartel.

Ambas pertenecen a historias diferentes, pero terminaron encontrándose dentro de nuestro imaginario retro: mujeres tremendamente reconocibles, femeninas y con una actitud capaz de ocupar toda la imagen.

Una nació como trabajadora.

La otra se convirtió en la reina de las pin-ups.

Y las dos acabaron trascendiendo su propia época.

Rosie nunca volvió a bajar el brazo

Quizá esa sea la parte que más me gusta de esta historia.

Un cartel creado para permanecer unas semanas en las paredes de unas fábricas terminó sobreviviendo a la guerra para la que había sido realizado.

La trabajadora anónima de J. Howard Miller terminó fusionándose en nuestra memoria colectiva con Rosie la Remachadora.

Después se convirtió en símbolo feminista.

Después en icono de la cultura popular.

Y finalmente la moda, el tatuaje, el rockabilly y el universo pin-up volvieron a reinterpretarla una y otra vez.

Más de ochenta años después, seguimos reconociéndola.

No necesitamos leer su nombre.

Ni siquiera necesitamos ver el cartel completo.

Basta el pañuelo rojo.

La camisa azul.

El brazo flexionado.

Y esa mirada.

We Can Do It!

Podemos hacerlo.

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