La Camerine boutique de lencería femenina

La Camerine: hay cosas que empiezan cuando cae el vestido

Hay prendas que elegimos para que las vea todo el mundo.

Y hay otras que elegimos para nosotras.

Quizá por eso siempre me ha parecido fascinante el momento de entrar en un camerino. Cierras la cortina, desaparecen durante unos minutos las miradas de fuera y solamente quedan el espejo, tu cuerpo y tú.

De esa sensación nace La Camerine, una nueva boutique de lencería femenina, un espacio íntimo donde encaje, sensualidad y glamour se encuentran frente al espejo.

Porque sentirse sexy no debería depender de una talla, una edad, una ocasión especial ni de que alguien esté esperando al otro lado de la puerta.

A veces, la única persona para la que merece la pena vestirse —o desvestirse— eres tú.

Bienvenida a La Camerine

La Camerine nace dentro de un universo que quienes pasáis habitualmente por este blog conocéis bastante bien.

Aquí hemos hablado de burlesque, cabaret, glamour, cuerpos, vestuario y de esa maravillosa capacidad que tiene la ropa para transformar durante unos instantes la manera en la que nos sentimos.

Y la lencería forma parte de ese juego.

Pero quería crear para ella un espacio diferente.

Más íntimo.

Más oscuro.

Más sofisticado.

Un lugar inspirado en esos camerinos de teatro donde encontramos terciopelo, espejos iluminados, perfume, encaje y prendas esperando su momento sobre una silla.

Así empezó a tomar forma La Camerine.

La lencería femenina no necesita una ocasión especial

Durante demasiado tiempo nos han contado que la lencería bonita aparece cuando existe una ocasión especial.

Una cita.

Un aniversario.

San Valentín.

Una noche determinada.

Pero ¿quién decidió eso?

La lencería también puede formar parte de algo muchísimo más cotidiano: abrir el armario un martes cualquiera y escoger una prenda simplemente porque te hace sentir bien.

Aunque nadie vaya a verla.

Especialmente si nadie va a verla.

Porque hay una diferencia enorme entre vestirse para resultar atractiva y vestirse porque una misma se siente atractiva.

La segunda no necesita espectadores.

Sensualidad sin uniforme

También quería alejar La Camerine de una idea bastante aburrida: que existe una única manera de ser sensual.

No existe.

Para una mujer puede significar encaje negro.

Para otra, transparencias.

Para otra, un conjunto delicado.

Y para otra puede ser simplemente encontrar una prenda que haga que se mire al espejo de una manera diferente.

La sensualidad cambia con nosotras.

Hay días atrevidos.

Días románticos.

Días de glamour absoluto.

Y días en los que probablemente nuestro mayor acto de seducción consista en conseguir llegar al sofá antes de quedarnos dormidas.

Todo cuenta.

Por eso La Camerine no pretende decirte cómo tienes que sentirte sexy.

Solamente quiere ofrecerte posibilidades para que tú decidas cómo hacerlo.

Un pequeño homenaje al camerino

El nombre tampoco es casual.

El camerino siempre ha tenido algo especial dentro del mundo del espectáculo.

Es ese lugar que el público normalmente no ve.

Allí todavía no existe completamente el personaje que aparecerá sobre el escenario, pero tampoco queda exactamente la persona que entró unos minutos antes.

Está justo en medio.

Frente al espejo aparecen el maquillaje, el vestuario, los nervios y esa transformación que ocurre antes de abrir la puerta y salir a escena.

La Camerine nace precisamente de ese instante.

Por eso su universo está construido alrededor del negro, el burdeos y los detalles dorados, con una estética inspirada en el glamour, el cabaret y la intimidad de los antiguos camerinos.

No quería una tienda de lencería que pareciera un catálogo interminable.

Quería que entrar en ella tuviera un poquito de ritual.

Una nueva puerta dentro de este universo

La Camerine está empezando.

Todavía llegarán productos, categorías y nuevas ideas. La tienda irá creciendo y evolucionando poco a poco, igual que cualquier proyecto que empieza desde cero.

Pero quería enseñárosla ahora.

Mientras todavía estamos colocando metafóricamente las bombillas alrededor del espejo.

Porque Diario de una Diva siempre ha hablado de lo que sucede sobre el escenario, pero también de todo lo que ocurre antes de que se abra el telón.

Y quizá faltaba precisamente este espacio.

Un lugar dedicado a aquello que llevamos debajo del vestuario.

A lo que no necesariamente enseñamos.

A lo que elegimos simplemente porque nos gusta cómo nos hace sentir.

Así que la puerta ya está entreabierta.

Al otro lado hay terciopelo, encaje, algún que otro secreto y un espejo esperando.

Bienvenida a La Camerine.

Porque no todas las funciones empiezan cuando se levanta el telón.

Algunas empiezan cuando cae el vestido.

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