El despertador a las 5 y una coreografía heavy metal que ya me estaba llamando
Miarma, hay días que sabes desde el minuto uno que se quedarán grabados en algún cajón de tu memoria para siempre. Este fue uno de ellos. El despertador sonó a las 5 de la mañana, todavía de noche cerrada, y lo primero que pensé —medio dormida, medio ya montándome el look mentalmente— fue: «¿pero yo…
