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Errores de principiante en burlesque: 5 cosas reales que me pasaron en escena

Nadie sale del primer show sin algún desastre.

O sin casi-desastre. O sin ese momento en que algo no va como estaba planeado y tienes que decidir en décimas de segundo si te hundes o lo conviertes en parte del número.

Estos son los míos. Los cuento sin filtro.


Errores de principiante en burlesque que nadie menciona

1. La pezonera que se cae

El clásico.

Llevas semanas ensayando. El número está perfecto. Y en el momento menos esperado — o en el más esperado, según cómo lo mires — la pezonera decide que ya no quiere estar donde la pusiste.

Lo que haces en ese momento define mucho de lo que eres encima de un escenario. Puedes pararte. Puedes entrar en pánico. O puedes seguir como si nada hubiera pasado y confiar en que el público va a seguir el ritmo que tú marques.

Yo aprendí que el público ve lo que tú decides que vea. Si tú sigues, ellos siguen.

2. El sujetador enganchado en la media-camiseta

Este requiere explicación.

Hay un momento en el burlesque en que empiezas a combinar prendas de maneras creativas. Capas. Efectos. Cosas que en el ensayo funcionan perfectamente y sobre el escenario se convierten en un puzzle de ingeniería textil.

El sujetador enganchado en la media que usaba de camiseta fue uno de esos momentos. Tirando de un lado, la otra prenda se iba con él. Tirando del otro, igual.

La solución fue improvisar. Hacer del enganche parte del movimiento. Que pareciera intención.

Casi siempre funciona.

3. El enganche del corsé pillado

Los corsés tienen enganches. Muchos enganches. Y a veces uno decide no moverse cuando tiene que moverse.

En un número donde el corsé es parte del striptease, ese momento de «espera que esto no sale» puede ser eterno. Dos segundos se convierten en dos minutos en tu cabeza.

Lo que aprendí: ensayar el desenganche tantas veces como la coreografía. No más, no menos. El vestuario es parte del número — tiene que estar igual de ensayado que los movimientos.

4. Buscar la silla con el pie para no caerte

Esto es más común de lo que parece y nadie lo menciona.

Cuando haces un número con silla — como mi Mein Herr del primer show — hay un momento en que tienes que encontrarla con el pie sin mirar. Porque mirar hacia abajo rompe la magia. Porque el personaje no mira el suelo. Porque se supone que lo tienes todo controlado.

Y mientras tanto, tu pie está barriendo el escenario discretamente buscando una pata de silla.

El truco es marcar siempre el mismo punto de salida y ensayar con la silla en la misma posición. Siempre. Sin excepción.

5. El guante que no salía

Este me pasó en mi primer show.

El guante es uno de los momentos más icónicos del burlesque. Lento, deliberado, con toda la intención del mundo. La audiencia sabe lo que va a pasar y espera.

Y el guante no salía.

Tiraba. Seguía sin salir. Tiraba más. Nada.

Lo que parecía un momento sensual se convirtió en un pulso entre yo y una prenda de lycra delante de un teatro lleno de gente.

Al final salió. Y el público se rió — con buena energía, de esa que suma. Pero aprendí que los guantes también se ensayan. Que el material importa. Que hay guantes que salen solos y guantes que se aferran a tu mano como si les fuera la vida en ello.

Ahora siempre pruebo antes.


Los errores de principiante en burlesque no son fracasos. Son el momento en que descubres cómo reaccionas cuando algo no sale como esperabas.

Y esa reacción — esa capacidad de seguir, improvisar y no dejar que el público note el pánico — es exactamente lo que te convierte en performer.

Si quieres saber cómo fueron mis primeras veces encima del escenario antes de que llegaran estos errores, cuento todo en mi primer show de burlesque en Barcelona — donde el guante ya protagonizó su primer momento de drama.

Y para entender por qué el burlesque trabaja tanto la improvisación y la presencia escénica, el artículo sobre burlesque en la Wikipedia en español da contexto histórico sobre las raíces de este arte.


«El guante no salía. El público esperaba. Yo tiré más fuerte. A veces el burlesque es solo eso.» — Lady Xana

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