mi primer show de burlesque

Mi primer show de burlesque: 5 cosas reveladoras que pasaron en ese teatro de Barcelona

Llevaba tres meses haciendo burlesque cuando me subí por primera vez a un escenario de verdad.

Tres meses. Doce semanas. No sé si es mucho o poco. En ese momento me parecía nada.

Era junio de 2018. Un teatro en Barcelona. Dos canciones para mi primer show de burlesque. Y yo con la sensación de que algo estaba a punto de salir muy mal o de cambiar para siempre. Todavía no sabía cuál de las dos.


Antes de salir: los nervios que no se cuentan

Nadie me había avisado de cómo son los nervios antes del primer show de burlesque.

No son como los nervios de un examen. Son más físicos. Están en las manos, en el estómago, en esa sensación de que no recuerdas ningún movimiento aunque llevas semanas repitiéndolos.

Me acuerdo de estar entre bastidores escuchando la música del número anterior. Pensando: ¿por qué hago esto? No en plan dramático. En plan genuinamente confundida sobre las decisiones que me habían llevado hasta ahí.

Y luego salí.


Mein Herr: una silla, un foco y tres meses de ensayos

El primer número fue Mein Herr.

Si no la conoces: es la canción de Cabaret. Ritmo marcado, energía cabaretera, y yo con una silla que durante los ensayos había sido mi mejor amiga y de repente, bajo los focos, parecía tener vida propia.

Lo que nadie te cuenta del primer show de burlesque es que el escenario suena diferente. La música suena diferente. El espacio es más grande o más pequeño de lo que esperabas y tu cuerpo tarda unos segundos en recalibrarse.

Esos primeros segundos los recuerdo a cámara lenta.

Después el cuerpo tomó el control. Hizo lo que sabía hacer. Y yo me limité a estar ahí, dentro del número, intentando no pensar demasiado.


El corsé rojo y Cristina Aguilera

El segundo número era diferente. Más mío, si eso tiene algún sentido después de solo tres meses.

Llevaba un corsé rojo. Y sonaba Soy una girl de Cristina Aguilera.

Si el primero había sido tensión y concentración, este fue otra cosa. Más descarado. Más divertido. El corsé rojo ayuda — no sé explicar por qué pero es así, hay colores que te cambian cómo te mueves y el rojo es uno de ellos.

Me acuerdo de mirar al público en algún momento del número. Solo un segundo. Y ver que estaban ahí, presentes, mirando.

No sé qué esperaba. Supongo que no esperaba eso — esa sensación de que algo estaba pasando entre la sala y yo.


Lo que cambió después

Bajé del escenario y no sabía qué hacer con lo que acababa de pasar.

No es euforia exactamente. Es más raro que eso. Como si algo se hubiera movido de sitio dentro de ti y todavía no supieras dónde ha quedado.

Recuerdo que alguien me dio un abrazo y yo todavía estaba en otro lugar. En el escenario, mentalmente. Repasando. Buscando los errores. Encontrando también los momentos que habían funcionado.

Mi primer show de burlesque no fue perfecto. Claro que no.

Pero fue real. Y eso era lo único que importaba.

Lo que nadie te dice sobre actuar por primera vez

Hay una cosa que descubrí ese día y que no había leído en ningún sitio.

El público no quiere que te equivoques. Eso suena obvio pero no lo es. Cuando estás entre bastidores convencida de que vas a olvidar la mitad de la coreografía, tu cerebro asume que ahí fuera hay gente esperando el error. Gente con los brazos cruzados y cara de juez.

No es así.

El público de un show de burlesque quiere que lo pases bien. Quiere que funcione. Está de tu lado desde antes de que salgas — y eso, cuando lo entiendes de verdad, cambia completamente cómo te mueves encima del escenario.

Yo lo entendí a mitad del segundo número. Tarde, pero lo entendí.


Tres meses de burlesque: lo que había aprendido sin darme cuenta

Cuando empecé las clases en enero no tenía ningún objetivo concreto.

No quería ser performer profesional. No tenía pensado subirme a ningún escenario.

Pero en esos tres meses pasó algo que no había calculado. Aprendí a ocupar espacio. A moverme sin disculparme. A decidir cómo quiero que me vean en lugar de preocuparme por cómo me ven.

Eso no te lo enseñan explícitamente en las clases de burlesque. Pero está ahí, en cada ejercicio, en cada vez que te pones delante del espejo y decides no apartar la mirada.

El escenario de junio fue la primera vez que usé todo eso fuera del aula.

Si estás pensando en tu primera actuación y los nervios ya te están comiendo, en este blog también hablo de cómo prepararte mentalmente para subir al escenario por primera vez — porque lo que pasa dentro de tu cabeza importa tanto como la coreografía.

«Tres meses de ensayos y un corsé rojo. A veces eso es todo lo que necesitas para descubrir quién eres.»
— Lady Xana

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